15 de Diciembre de 2013/SANTIAGO 
Detalle de los votos dentro de una urna en el colegio Rosa Ester Alessandri, durante esta jornada de segunda vuelta de elecciones presidenciales.
FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

Elecciones en Chile: La rueda de la fortuna no está clavada

Guillermo Sandoval

Si se tratara de simples matemáticas, la elección presidencial chilena hubiera quedado resuelta en primera vuelta. En números gruesos 55% para Alejandro Guillier y 45 para Sebastián Piñera. Eso es, la suma de los votos de los partidos de centro izquierda y los de derecha, respectivamente. Nueva Mayoría más Frente Amplio por un lado y Chile Vamos, por otro. Pero la política no es una operación matemática. La segunda vuelta (17 de diciembre) tendrá mucha emoción en el conteo final, aunque la mayor opción es para el candidato de la Nueva Mayoría, ahora con todos sus partidos en bloque. En la primera vuelta el PDC compitió por fuera de la colación.

Los comicios del 19 de noviembre fueron históricos: debutó la modificación de la ley electoral, que cambió el sistema binominal impuesto por la dictadura de Pinochet. Esta reforma constitucional permitió representación parlamentaria a varios partidos pequeños. Para formar mayoría al momento de legislar, esto forzará permanentes negociaciones en el Congreso, cualquiera sea el presidente electo. Otra consecuencia del estreno de la ley electoral, es que 15 de los 26 partidos políticos legalmente constituidos dejaron de existir porque no alcanzaron el mínimo de votación establecido.

Las elecciones, además de primera vuelta de la presidencial, permitieron renovar poco más de la mitad del Senado, completamente la Cámara de Diputados y elegir a todos los consejeros regionales. Fueron tres elecciones. La única que clarifica el capital electoral de cada partido, es la de diputados. Esta dejó como principal partido de derecha a Renovación Nacional, y a la Democracia Cristiana, en la centroizquierda, aunque con una baja de aproximadamente dos puntos respecto de la elección anterior. Además, con una disminución importante en su representación parlamentaria (de 19 a 14 diputados), como fruto del tipo de alianza electoral realizado.

Los resultados electorales arrojaron varias sorpresas. En la presidencial, la exitosa perfomance de Beatriz Sánchez, candidata del debutante Frente Amplio (que reúne a varios liderazgos del movimiento estudiantil del 2011). Casi empata con Guillier, contrariando lo dicho por varias encuestas. La segunda sorpresa, fue la votación de la candidata presidencial DC, Carolina Goic, quien obtuvo más votos que lo anunciado por encuestas, pero casi 5 puntos menos que su partido. Al igual que en la presidencial de 2013, varios candidatos a parlamentarios DC optaron por apoyar –abierta o encubiertamente- al otro candidato de la Nueva Mayoría, Guillier. Esta última situación tensará la unidad partidaria, sobre todo porque la discusión interna hace rato que abandonó principios y valores, o propuestas programáticas, para centrarse en cuestiones de poder.

Aunque no fue sorpresa, también es relevante lo conseguido obtenido por Evolución Política, EVOPOLI, nuevo partido de derecha, más cercano al centro, con liderazgos jóvenes, sin pasado de respaldo político a la dictadura de Pinochet, que busca instalar una derecha más moderna. En el otro lado del espectro político, el Frente Amplio (FA) consiguió una veintena de diputados y un senador, apoyados fuertemente en los liderazgos del movimiento estudiantil de 2011. Este sector, que la Presidenta Bachelet llamó “de los hijos” (muchos de sus líderes son efectivamente hijos de dirigentes de otros partidos), no ha mostrado un ideario político, pero sí son vistos como una alternativa de renovación. En la derecha, apareció un grupo ultra, siguiendo la tendencia europea: lo encabezó José Antonio Kast y allí se refugió el pinochetismo.

Por otra parte, llama la atención entre los parlamentarios electos, el uso de figuras muy conocidas, de ámbitos distintos a la política, para alcanzar buenas votaciones: en el próximo parlamento habrá varios deportistas, cantantes, actores y actrices de la TV. Los méritos políticos no suman siempre los votos necesarios. También aporta la farándula, lo que de alguna manera refleja el desprestigio de la actividad política. Reafirmando lo anterior, hay que recordar que dos exitosos candidatos presidenciales surgen desde los medios de comunicación: Alejandro Guillier y Beatriz Sánchez. Pareciera que primero hay que buscar una figura popular, luego agregarle contenidos. Lo que no se conversa, es que este cuadro puede abrir espacios a aventuras populistas y transformar la actividad política en una especie de supermercado donde es posible escoger productos-ofertón, pero que no tienen necesariamente coherencia con un ideario. Así resulta difícil construir un proyecto país.

Es cierto que se requiere una vinculación estrecha entre política y mass-media. Es obvio que resulta electoralmente rentable alcanzar presencia pública; lo que surge como impresionante es que eso se consiga incluso a costa de entrar en conflicto público con liderazgos de los propios partidos. Hay un incentivo perverso. Eso daña la actividad política, aun cuando ayude a conseguir triunfos personales. El ejercicio de la política requiere amistad cívica, primero dentro de los partidos y luego entre todos y cada uno de ellos. Es una exigencia de la democracia.

Otro dato que se puede observar tras el recuento de los votos, es que el resultado muestra castigo electoral a parlamentarios que se vieron involucrados en escándalos de financiamiento ilegal de campañas. En este sentido es interesante observar que –en la presidencial- la única candidata que abiertamente se mostró como militante de un partido, fue Carolina Goic.

Ahora bien, la pregunta del millón es ¿qué sucederá el 17 de diciembre?

La primera opción la tiene Alejandro Guillier, que ahora pasó a ser candidato de toda la Nueva Mayoría. Pero no es posible creer que se suma a todos quienes están en contra de Piñera. Existe una duda grande respecto del traslado de los votos del Frente Amplio a Guillier. Sobre todo si se considera que la campaña de Sánchez y el FA buscó recoger el descontento con la política tradicional, estigmatizando a (casi) todos los mayores de 40 años como personajes contaminados. Tampoco le resultará fácil a Guillier sumar a todos los votos DC, aunque la directiva partidaria haya expresado su apoyo. Mayoritariamente estarán, pero no todos. Más aún, cuando probablemente la discusión interna será extremadamente dura, casi al nivel de búsqueda del auto exterminio.

En la otra vereda, Piñera tiene prácticamente topado su techo en casi 45%. Ya logró el apoyo de José Antonio Kast y Manuel José Ossandón. Además, su posibilidad radica en que Guillier no sea capaz de captar la votación completa del Frente Amplio y la DC. Incluso le sirve, que éstos se abstengan de votar.

Finalmente, hay que tener encuentra que existe otro actor electoral: la Presidenta Bachelet (cuya popularidad inició un proceso de alza) y su Gobierno. Pueden apoyar sin llegar a una grotesca intervención electoral. Sólo con algunos gestos, como la invitación a desayunar que hizo la Presidenta a Guillier, dos días después de la primera vuelta. O bien mediante una campaña que permita sumar votantes evitar la abstención (tarea de Estado, por lo demás) lo que ya logró exitosamente en primera vuelta. Es que sobre una base menor de electores, Piñera tiene más posibilidades. No son pocos quienes creen que Piñera tenía un mejor resultado dos semanas antes de la primera vuelta electoral, pero que los llamados a participar hicieron posible estrechar la diferencia entre los dos candidatos que están ahora en la papeleta de la segunda vuelta.

En fin. Como se decía al comienzo, la política no es una básica operación matemática. Por ello es que no está clavada la rueda de la fortuna.