15 de Diciembre de 2013/SANTIAGO 
Detalle de los votos dentro de una urna en el colegio Rosa Ester Alessandri, durante esta jornada de segunda vuelta de elecciones presidenciales.
FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

Elección chilena: El desafío de los errores no forzados

Guillermo Sandoval, Periodista

Predecir el resultado de la elección presidencial del próximo17 de diciembre es muy difícil. Si se miran los números, luego de la primera vuelta, hay ventaja para Alejandro Guillier. Pero las aguas están revueltas. Se juegan proyectos políticos no sólo de los candidatos, sino de quienes quedaron fuera del balotaje. Pero la votación será un acto donde además de la razón, concurrirán muchas emociones. Y eso es mar profundo. Casi insondable.

Sería muy simple decir que Sebastián Piñera tocó techo y tiene casi 45%, mientras Guillier puede sumar hasta por sobre el 55%, si reúne a todos los que no votaron por Piñera ni Kast. Uno de los riesgos del candidato de derecha, es ser simbolizar los abusos, la colusión, la desigualdad, la derecha económica en el fondo. Eso podría darse, porque el candidato es parte del mundo empresarial y los empresarios, mayoritariamente, han cometido el error histórico de confundirse con la derecha política.

Pero la ciudadanía tiene otro reclamo. Siente que también abusan los miembros de la clase política. Ello podría ser “pérdida” de Guillier. Tal vez por lo mismo en la primera etapa de la campaña presidencial, acentuó su distancia del Gobierno y los partidos, resaltando su calidad de independiente. No es menor lo que se observa en la elección de diputados (la más política de las cuatro elecciones simultáneas realizadas en noviembre). El 4,76 % de votos en blanco y 5,40% de votos nulos. Hay un claro repudio de más del 10% a los políticos y sus partidos.

En estos dos “abusos” –en cambio- se nutre el Frente Amplio y surge como el proyecto que triunfa en la primera vuelta, pese a llegar terceros. Desde este espacio, incluso, hablan de las grandes mayorías, teniendo sólo el 16,49% de los votos en la elección de diputados ye l 20,27% en al presidencial.

En este cuadro, los pasos dados por cada partido, y en especial por el emergente Frente Amplio, es decisivo mirando su propio futuro. Si lo da en falso, el costo puede ser alto. ¿Por qué es más difícil para Beatriz Sanchez y el Frente Amplio? Porque su discurso apunta a “dejar atrás la herencia de la dictadura y la mercantilización de los derechos sociales”. De esto responsabilizan a la Concertación y –aunque no lo señalan en su reciente declaración pública- también a la Nueva Mayoría, que son los partidos de la antigua Concertación más el Partido Comunista. Una declaración explícita de apoyo podría permitirle acceder al poder en concubinato con la Nueva Mayoría. Pero Sánchez y el Frente Amplio saben que eso es pan para hoy y hambre para mañana: una clara contradicción del discurso que le permitió el éxito electoral. Por esta razón el FA se limitó a decir que “Piñera es retroceso, más desigualdad y exclusión…”. Pero antes afirma que “los ciudadanos no buscan ser pauteados en sus decisiones políticas”, por lo que pide a sus votantes “reflexionar y expresarse en las urnas”. Sugiere una pauta, pero no la expresan. Eso sirve a Piñera. Ser o no ser, he ahí la cuestión. Su decisión es un drama shakespeariano. Los votos del FA son los más necesarios y menos seguros del oficialismo. Con todo, pareciera que habrá nuevas muestras de apoyo de los liderazgos más relevantes del FA. Pero estos tratarán de dejar claro que “mi voto personal no será por Guillier, sino contra Piñera”: Sí, pero no.

Marcos Enríquez Ominami en cambio, que tuvo en sus manos la llave del triunfo de Frei en 2009 y actuó con tibieza, esta vez no quiso equivocarse y salió corriendo de las urnas a dar su apoyo a Guillier. Sin embargo una encuesta señala que de su votación, la mayor parte va a Piñera. Hay que tener en cuenta que las encuestas están desacreditadas.

La votación de Goic en gran medida pasará al senador Gillier. No toda, porque las heridas de las primarias y el trato anterior fue rudo y dejó cicatrices en una parte de quienes votaron por la parlamentaria sureña. Los DC que más se entusiasmaban con Guillier, ya votaron por él. Eso muestra la elección de diputados, donde el PDC obtuvo casi el doble de votos que Goic. Hubo candidaturas que no sumaron votos a Goic. Todo esto es parte de una discusión que tiene en un punto crítico a la existencia misma de este partido.

El otro ámbito donde los candidatos –ambos- pueden crecer, en convenciendo a los que votaron blancos y nulos que ahora lo hagan por ellos. Se trata de un no despreciable 1,56%. Todo suma en segunda vuelta. Por supuesto, es obvio, el mayor espacio es el de aquellos que no han ido a votar y están desencantados de la política, 55%. La cantidad es similar en las elecciones de 2013 y del 2017. Por ello, un camino para sumar más electores es la dañina vía de la polarización entre quienes defienden “el legado de Bachelet” y quienes lo rechazan, lo que abre un espacio a la presencia pública muy activa de la Presidenta en defensa de su legado.

Pero sin duda que uno de los temas más complejos es no cometer errores. Los errores no forzados son el mayor peligro de ambos. Ahí puede jugarse la elección. De alguna manera, eso ocurrió ya en la primera vuelta. Tres semanas antes todo indicaba que Piñera tendría un triunfo mayor. Por eso, luego del recuento de votos en la derecha cundió el desencanto y el oficialismo recuperó fuerzas. En los últimos días, Piñera cometió dos o tres errores no forzados. Queda por ver aquello que los hípicos llaman la recta final.

Luego habrá que ver, cualquiera sea quien gane, cómo hará para abordar las negociaciones en el Congreso donde habrá un fraccionamiento que demandará de la actividad parlamentaria habilidades mayores.